El año nueve se acaba y diciembre es su último latido

Todo lo que empezó hace nueve años atrás llega aquí a resolverse, a cerrarse, a terminarse.
No hay prórroga.
Lo que vivimos este año no fue casual.
Las situaciones se repetían, los mismos desencadenantes emocionales volvían con distinta cara, los temas familiares y kármicos golpeaban una y otra vez la misma puerta.
Patrones que en algún momento sirvieron para protegernos, para sobrevivir, para pertenecer, ahora solo restan energía.
El universo decidió que ya no los necesitamos más y los está quitando de raíz.
En algunos casos la liberación fue consciente: se vio, se comprendió, se soltó.
En la mayoría no.
La mayoría de los cierres llegaron con ruido: discusiones que escalaron, distancias que se hicieron definitivas, puertas que se cerraron de un golpe.
Así funciona cuando hay densidad y resistencia.
El dolor es inevitable, pero también es la garantía de que esa energía ya no regresa.
Después de cada final queda un vacío.
Ese vacío no es castigo; es espacio limpio.
Lo que drenaba se fue y ahora hay lugar para algo que vibre en la misma frecuencia que estámos empezando a sostener.
Porque la manifestación no responde a lo que escribimos ni a lo que deseamos con la mente.
Responde a la frecuencia que emitimos con todo nuestro sistema: cuerpo, emoción, pensamiento.
En el campo cuántico ya existe todo lo que alguna vez sentimos como posible: la relación sana, el lugar donde vivir, la forma de ganarnos la vida que no nos pese, la salud que fluya, siempre a mejorar.
Se hace visible cuando nuestro campo entero resuena con eso.
Ni antes ni después.
Este diciembre acelera el proceso.
Lo que soltemos ahora no lo llevamos al próximo ciclo.
Lo que mantengamos por miedo o costumbre nos pesará el doble a partir de enero.
Mirar con honestidad dónde estamos hoy en comparación con hace un año, hace dos, hace tres.
¿Hay menos reactividad, menos culpa, menos necesidad de controlar?
Esa diferencia es la medida real de cuánto hemos avanzado.
El resto son palabras.
El año nueve termina.
No hay nada más que hacer con él.
Lo que quede sin cerrar se cerrará igual, nos guste o no la forma.
Lo que ya cerramos nos está dejando más liviano de lo que imaginamos.
El espacio que queda vacío ya está empezando a llenarse con lo que corresponde.
Gracias, Gracias, Gracias...
03 de Diciembre de 2025
Emprendedores Futuros
